La UNC presentará la radiografía de la industria del biodiésel

El próximo martes el Instituto de Economía y Finanzas de la Facultad de Ciencias Económicas presentará un informe con los números actuales de un sector que avanza a pasos agigantados. Se trata de un mercado con pocos oferentes -sólo seis empresas cubrirán el 41,5 % del cupo (1,2 millones de tn) y el resto esta asignado entre otras 21 firmas- y que en los últimos dos años creció 28,63%. Actualmente se producen en el país 3,19 millones de toneladas. La caída en el precio internacional durante este año llevó a que muchas pymes dejaran de exportar. El estudio revela que es más rentable tener una planta no integrada a una aceitera.

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El próximo martes el Instituto de Economía y Finanzas (IEF) de la Universidad Nacional de Córdoba organizará el workshop "La industria de Biocombustibles: Análisis económico, concentración y regulación" en que expondrán su trabajo los investigadores Fernando Sonnet (director del proyecto), Silvana Sattler, Enrique Castro González y Federico Monzani, todos ellos integrantes del IEF.

El director del estudio diaologó con EcoNegocios y anticipó algunos números de la industria que encabeza las exportaciones argentinas.

¿Cuáles han sido los avances de la industria del biodiésel en los últimos dos años?
En Argentina la industria de los biocombustibles surgió con la idea del gobierno nacional de fomentar el desarrollo de energías alternativas para ir sustituyendo en parte la explotación de los combustibles de origen fósil (Ley 26093/06) . Desde entonces,  la capacidad instalada de biodiesel ha venido en continuo y vertiginoso aumento, representando un incremento del 28,63% desde el año 2010 (cuando entró en vigencia  la Ley 26093). En el 2010 fue de 2.487.000 toneladas, en el 2011 de 2.837.800 toneladas, y, actualmente es de 3.199.100 toneladas.

Durante este año el precio de la soja y del aceite estuvieron en alza, mientras que el precio internacional del biodiesel disminuyó, quedando su valor por debajo del precio internacional del aceite de soja, lo que ha llevado a varias firmas a disminuir o incluso eliminar sus exportaciones de biodiesel.

Con la entrada en vigencia del cupo B7 (mezcla de 93% de combustible fósil y 7% de biocombustible) en el 2010, las PyMEs no pudieron cubrir el cupo con su producción, lo que impulsó a las empresas exportadoras a cubrir esa brecha, llevando este hecho a una disminución en las exportaciones del biodiesel. Sin embargo, la caída del precio internacional del biodiesel hace del mercado interno una mejor alternativa económica.

¿Cuál es la estructura de esta industria?
Está compuesta por un grupo heterogéneo de empresas, agrupadas en dos categorías, las grandes firmas por un lado y las pequeñas por el otro. Las grandes firmas son exportadoras, contando con acceso a mercados externos por medio de la comercialización de otros bienes. Se trata normalmente de grandes aceiteras, que poseen plantas propias de producción, con ubicación estratégica, acceso a capital de trabajo, producción a gran escala, redes de logística y acceso a la materia prima; o por empresas independientes grandes, no relacionadas directamente con las aceiteras, lo que lleva a que no cuenten con materia prima propia. Las Pymes independientes, fabrican con tecnología nacional sin disponer de acceso a redes y con dificultades para la negociación de materias primas favorecidas por incentivos económicos que les otorga el gobierno, se trata de aquellas firmas que poseen -según la Ley-, una capacidad de producción de hasta 50.000 toneladas de biodiesel.


¿La alta concentración -tanto comercial como regional- influye de manera negativa en el mercado o se trata de una industria que necesariamente necesita de pocos big players?Aunque en los objetivos de la ley se proponían que la misma podía servir para promover el desarrollo regional, la realidad fisiográfica de la fuente principal de la materia prima para biodiesel y el fenómeno avasallante de la soja sobre los otros cultivos y actividades agrarias, ha llevado a concentrar la localización de las inversiones; esto ha requerido de grandes inversiones y del impulso a la concentración empresaria, de la presencia de economías de escala y de las facilidades de acceso a puertos, más allá de que algunos emprendimientos de menor escala han surgido y se mantienen con fuertes recortes a la rentabilidad como para sobrevivir.

En el 2010, aproximadamente un 45% del cupo interno de casi 860.000 toneladas (859.820 toneladas) destinadas al corte obligatorio de gasoil con biodiesel era cubierto por cuatro empresas: UnitecBio, Viluco, Explora y Diaser, reasignando el resto entre otras 15 firmas, representando el cupo asignado a un 35,7% de la capacidad instalada de producción de biodiesel en el país (2,406 millones de toneladas anuales). En tanto que para el 2012, seis empresas cubrirán el 41,5 % del cupo y el resto esta asignado entre otras 21 firmas. El cupo representa el 41% de la capacidad instalada de producción (3,2 millones de toneladas anuales).
Para el año 2012, se agrega en la industria el gran complejo agroindustrial formado por las empresas Terminal 6 S.A., Ecofuel y T6 Industrial S.A. (sus accionistas son: AGD y BUNGE), que es el exportador más importante de América Latina. Para este año, el cupo asignado representa el 41,05% de la capacidad instalada de producción nacional de biodiesel, siendo esto un aumento significativo en base a lo analizado en el año 2010.
Asimismo, se puede observar la concentración a través del análisis del porcentaje de empresas pequeñas en el mercado, aquellas que cumplen con la condición de tener una capacidad productiva igual o inferior a 50 mil toneladas de biodiesel, en base a lo que la resolución analizada considera como PyMES.

¿Cuál es la diferencia de rentabilidad entre las aceiteras que producen biodiésel y aquellas empresas que sólo fabrican biodiésel y que operan como proveedoras de las aceiteras? En relación a esto, ¿Es necesario un cambio en el negocio?
Los cálculos realizados muestran que bajo las condiciones indicadas en cuanto a capacidad, infraestructura, costos y logística, una planta no integrada tiene mejores niveles de utilidad por cada tonelada procesada; en cuanto a la rentabilidad, habría que precisar otros parámetros para poder hacer la comparación. Las ventajas de una elaboradora de biodiesel no integrada es que requiere de una menor inversión aunque la materia prima le resulte más cara que a una aceitera.
Guillermo López.

 

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