Ni el más alto de la historia ni el mayor de la región: los mitos del PIB a tasas chinas

El proyecto Arklems es la mayor iniciativa global para medir con el mismo método la productividad en diferentes países. Está coordinada por la universidad de Harvard y el capítulo argentino lo dirige Ariel Coremberg, quien presentó esta semana en Córdoba su estudio: "El Crecimiento de la Economía Argentina: Mitos y Realidades".
El especialista midió la producción física del país entre 1993 y 2012 (Informe completo acá) y detectó que a partir de 2007 surge una brecha entre las estimaciones oficiales y las obtenidas por él que llega a casi 15 puntos. “Entre ese año y 2012 se sobreestimó el crecimiento y no se reconocieron las recesiones de 2009 y 2012. La suba oficial acumulada del PIB en ese lapso fue del 29,4% cuando en realidad fue del 15,9%”, explica a InfoNegocios.
Las principales conclusiones del paper de uno de los mayores especialistas en Teoría del Crecimiento del país, son estas:
- El crecimiento de la última década no es el mayor de la historia del país: “Fue un crecimiento típico de rebote de grandes crisis. Por ejemplo, entre 1990 y 1998 la tasa de crecimiento fue de 5,7% y entre 2002 y 2012, de 5,6%”.
- Entre picos de máxima producción, ARG está última en el ranking regional: “Si se compara la producción de 1998, el máximo obtenido previo a la crisis de principios de siglo, con la de 2011/12, el máximo de la última década, Argentina está última en la región. Nuestro PIB acumulado subió 42%, muy por debajo del de Perú (líder del ranking), 104% o Chile, 70%. También fue menor al de Brasil (54%) y al promedio de Latam (55%).
- Tampoco fue el país que más creció en la última década en Latam: “Los datos oficiales dicen que el PBI creció 100% en la última década y en realidad fue del 71%. El promedio de la región fue de 46% y el ranking lo encabeza Perú con 87% y Uruguay con 77%; Brasil lo hizo al 42%”.
- No es la primera vez que Argentina sube su producción a “tasas chinas”: “El crecimiento entre 2002 y 2006 refleja la recuperación a niveles de producción previa a la crisis, claramente se creció a tasas chinas pero desde 2007 el crecimiento fue el del promedio histórico del país: 2,5% anual. También se creció a tasas chinas entre 1917 y 1924; entre 1959 y 1961 y entre 1990 y 1994.
(Más sobre el informe de Coremberg, en la nota completa)

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“Desde hace más de 5 años, con la crisis en las estadísticas oficiales, decidimos reveer la medición del crecimiento de la actividad económica de Argentina y la región siguiendo los métodos tradicionales del sistema de cuentas nacionales y determinamos que la producción física se correlaciona con los datos oficiales hasta 2007 y luego surge una clara brecha”, explicó a este medio el profesor de la UBA.
Las diferencias se ven en el sector comercial, la industria metalmecánica, los servicios empresariales, el rubro de hoteles y restaurantes, entre otros. “Se observa una inconsistencia y una alteración de la metodología original”,  sostiene al tiempo que acota: “si hay una correlación entre ambas mediciones: a partir de 2007 se nota una desaceleración en el crecimiento”
¿Un ejemplo? Según los cálculos de Coremberg, en 2009 el PIB cayó 3,1% mientras que para el gobierno obtuvo una suba de 1%. En 2012 la suba fue de apenas 1% para el investigador y trepó al 2,2% con el “método Moreno”.
Para el especialista la “virtud” de los últimos años es que la economía se recuperó de su mayor crisis y el defecto es que no logró generar cambios en la productividad que aceleraran la tasa de crecimiento promedio de nuestra historia.

La crisis 1998/2002, la peor de la historia
“Lo que ocurrió después de 2002 es un episodio típico de crecimiento tras una gran crisis, no discuto que hubo un aumento del empleo, lo que digo es que es un rebote que ya ocurrió otras veces en el país. En el último siglo hubo varios momentos de crecimientos a tasas chinas porque somos un país que típicamente genera grandes caídas en las crisis y, luego, grandes recuperaciones de producto”, subraya.
Para el economista, la depresión de entre 1998 y 2002 fue peor que la del fallido Plan Austral/ hiperinflación y que la de 1930. “Para nosotros en ese período el PIB se desplomó 18%”, dijo al presentar su paper en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC, el lunes pasado.
¿La clave para salir del atolladero? “Mejorar la productividad que nos permita mantener un bajo desempleo con nivel de salarios como el actual. Es tiempo de mejorar la eficiencia”, dice.

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